Salvaguardia del arte indígena tradicional

Iniciada en la década de 1920, la colonización del Chaco paraguayo causó profundos cambios en la región. La ocupación militar, la Guerra del Chaco y la comercialización de las tierras han tenido un impacto sobre la pérdida del espacio vital y de los medios de subsistencia tradicionales de los pueblos indígenas. Los Nivaclés, Ayoreos y Enlhet vivían en vastos territorios donde practicaban la caza, la pesca, la recolección, la cría de cabras y ovejas y la agricultura durante la temporada de lluvias. Su modo de vida basado en la subsistencia pasó a depender de un trabajo asalariado. Se convirtieron en mano de obra barata para ranchos ganaderos y granjas agrícolas. El crecimiento de los centros urbanos y el desarrollo han provocado una deforestación galopante en la región, modificando aún más su forma de vida y su relación con el medio ambiente.

La pérdida de actividades tradicionales como la recolección de plantas para la fabricación de tejidos tuvo un impacto significativo sobre el papel de las mujeres en sus comunidades. La elaboración de bolsos utilizados para transportar utensilios, de ropas, tapices y objetos decorativos desapareció paulatinamente en favor de una dependencia cada vez mayor de la compra de productos manufacturados. La transmisión de conocimientos de madre a hija ya no tenía razón de existir en este nuevo contexto.

Considerando que el Gran Chaco sudamericano era reconocido como la región más rica en tradición de tejidos de malla y para evitar la desaparición total de los conocimientos ancestrales, la comercialización de piezas artesanales volvió a impulsar el trabajo de las mujeres. Para la confección no se necesita dinero, ya que las materias primas se encuentran en el bosque. La fabricación de uno de los textiles se realiza con la fibra de «caraguata» (bromelias). Las fibras se retiran de las hojas y luego se secan y se blanquean al sol. Para la elaboración de los hilos, se ruedan dos filamentos sobre el muslo hacia la rodilla, formando así dos hebras delgadas que a su vez se unen a otros filamentos realizando el gesto inverso. Una vez terminado, este hilo de extrema solidez se tiñe en baños vegetales realizados con cortezas, raíces, semillas y resinas según el color deseado. A continuación, este hilo esta tejido a crochet con puntos simples o interconectados, trenzado en cruz, liso o en espiral, en redes con una gran variedad de nudos. Cada mujer tiene sus propios patrones con los que compone diferentes dibujos. Aunque se repiten nunca se copian de forma idéntica, sino que se ensamblan espontáneamente y el resultado final es siempre una obra única.

La reintroducción del arte tradicional desempeña un papel esencial en la preservación del patrimonio cultural de estas comunidades. Contribuye a mantener viva su cultura y a reforzar su identidad. Aunque la venta de las obras puede proporcionar un ingreso adicional indispensable para su subsistencia, es su creación la que permite a estas mujeres recordar y expresar su naturaleza libre. La realización artística es el vínculo que las conecta con sus antepasados, las acerca a sus raíces y perpetúa su legado.