Obra Ñahati

La obra “Ñahati” (libélula) de Rodrigo Velázquez permite visibilizar la belleza de los seres diminutos que a menudo ignoramos debido a nuestro ritmo de vida trepidante y a nuestra falta de tiempo para observarlos. Subraya la importancia de estos pequeños seres que pasan desapercibidos pero que participan activamente en el equilibrio del ecosistema en el cual estamos inmersos.
Las alas de Ñahati, metáfora de la próxima desaparición, interpelan por el crimen ecológico cometido en el Chaco paraguayo, donde desaparecen diariamente biodiversidades y culturas con sabidurías ancestrales increíbles. La deforestación y la existencia de numerosas desigualdades en este territorio deben hacerse “visibles’, a fin de sensibilizar sobre la responsabilidad de protegerlo y garantizar condiciones de vida equitativas.

Tekoharte - Oeuvre Nahati - Rodrigo Velazquez

Ñahati – linograbado 70cm x 100cm.

Rodrigo, ¿cómo nació Ñahati?
Las ideas, antes de tomar forma, me acompañan por los caminos, en autobús, a pie, se maravillan de la belleza de lo cotidiano y observan, hasta que “encuentran” la matriz en la que desean nacer. Para este grabado, la matriz fue un cartón prensado que encontré y me encontró, tirado en la esquina de un depósito. Desde entonces, Ñahati, en el marco de la serie “CHACO” en la cual trabajaba desde más de dos años, empezó a cobrar vuelo; sin apuro, con el placer de sentir cada línea calada que abría su camino con la gubia. Este tiempo, este proceso solitario del artista, descrito como «proceso sombra» por Enrique Escobar, duró 5 meses. En un viaje que había realizado con un grupo de artistas en el seno de una comunidad campesina, había oído: «debemos dejar a las plantas, a las cosas y a los seres humanos el tiempo de madurar en cada luna». Esta hermosa filosofía campesina me ha permitido comprender que solo la paciencia, la pasión y la fe en el arte pueden hacer nacer nuestros sentimientos y nuestros sentidos en las obras que creamos.

 

¿Qué te hace sentir el arte?
Cada creación artística, independientemente de su modo de expresión, refuerza los vínculos entre los individuos, incluso si la concepción es a veces solitaria. Me permite no olvidar que solo los seres humanos crean sentido y tienen la oportunidad de participar en un proceso de transformación o mutación. Al final, me hace más consciente de la condición humana y de su búsqueda perpetua.
Siento con cada obra que la creación nos proporciona bienestar, haciendo sentir bien a los demás también, y que reviste una importancia artística crucial e incluso indispensable. El arte es nuestra humilde contribución a un mundo tan lleno de vacíos, tan lleno de ruidos, donde andamos solo en fachadas, cada vez más imágenes y menos recuerdos. Estamos tan absorbidos en el exterior que a menudo no nos miramos a nosotros mismos y, sobre todo, no nos entendemos.